| Huehuetlatolli |
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Comprensión del huehuetlatolli¿Que es el huehuetlatolli para la cultura Azteca? Una serie de consejos de los sabios para sus hijos, considerado por los aztecas como el legado más importante pues procura fortalecer la autoestima de los niños. “En este mundo caminamos por lugares escarpados, un abismo de un lado y un abismo del otro. Si te mueves para acá o para allá, ¿cómo evitarás caer? Sólo en el medio es posible avanzar. “No te vistas de bordados ni te pongas harapos. No seas presumido, pero tampoco corriente. Que tu palabra no sea entrecortada ni muy larga. No alces tu voz ni la bajes demasiado. No camines deprisa, pero tampoco muy lento. Y no tomes nada como regla absoluta. “Evita los extremos, mantente en el medio, porque sólo en el medio existe la condición social, la condición honorable. “En este mundo caminamos por lugares escarpados, un abismo de un lado y un abismo del otro. Si te mueves para acá o para allá, ¿cómo evitarás caer? Sólo en el medio es posible avanzar." Este es uno de los versos que más me gustan de los Wewetla'tolli, porque contiene en un mismo concepto dos principios de la toltequidad: el centro y el avance. En esta ideología, el centro no era una posición estática, sino una forma especializada de movimiento. De ahí que el glifo Ollin, "movimiento", se representara como el centro de una encrucijada. Un término preciso para referirse a este centro es Kinam, "equilibrio dinámico". El texto afirma que esa posición central (que es encontrar el propio sentido en la vida) es la única manera de evitar los dos "abismos" que flanquean el andar humano. Carlos les llamó "los depósitos de basura". El abismo de la derecha te induce ideas sobre tu propia importancia, el de la izquierda te arroja en la morbosidad. Una forma cotidiana de encontrar el equilibrio, es mezclar importancia personal con morbosidad y comenzar a ver el mundo a nuestra imagen y semejanza. Los Wewetla'tolli proponen lo contrario; de ahí que el texto continúe diciendo: "No tomes nada como regla absoluta." El no tener reglas absolutas es un llamado a la experiencia propia. Implica reconocer que las reglas son fijaciones del punto de encaje y nada más. Las reglas deben estar al servicio de las condiciones, no al revés. Por ejemplo, aplicar las reglas de la vigilia al ensueño produce un bajón energético; aplicar las reglas del ensueño a la vigilia es locura. Si tratas de caminar en un sueño como harías en la vigilia, pierdes toda tu energía en imitar el movimiento muscular. Es un ejemplo de cómo nos complicamos por desconocimiento de las leyes inherentes al estado fluido de la energía. Por otra parte, si tratas de atravesar la pared en el estado fijo de la energía, te das un coscorrón. Son asuntos prácticos. Tomar la vida diaria como si fuera un sueño es una técnica psicológica efectiva, pero primitiva. Mientras tomamos el estado de la vida diaria como la "realidad", debemos tener en cuenta que el sueño no controlado produce las mismas sensaciones. La forma más simple es preguntarnos a cada momento. ¿estaré soñando? Por supuesto, lo que se busca no es soñar, sino despertar. A partir de la tercera compuerta, la distinción entre sueño y vigilia se hace inoperante, pues tenemos una conciencia permanente de la naturaleza perceptual del mundo. Por lo tanto, hay que cambiar de técnica. En adelante se trata de recordar constantemente que estamos despierto y que somos responsables. Eso te pone contra la pared, porque ya no queda el recurso de salir de ahí. Para los efectos prácticos, da lo mismo que recuerdes constantemente tu sueño como tu despertar (ambos sólo son palabras), pero lo segundo requiere mucha más energía. Este es un asunto fundamental, porque el camino del guerrero no es locura. Pero también es muy peligroso, porque la mente está acostumbrada a interpretarlo a su manera. Estar concientes es nuestra condición natural. Podemos entrenarnos para reconocer los estados fijo y fluido de la energía. Podemos incluso llamarles "sueño" y "despertar", siempre que no dotemos a estos términos de significados absolutos. Hay un tercer estado - no sé si el lama lo menciona -, que en yoga se llama Turiya, en el cual permanecemos más allá de todas estas dualidades. Patanjali lo describe como un estado de paz; afirma: "La paz es percepción directa. La impresión que deja tal tipo de percepción sobre la conciencia anula cualquier impresión anterior. Quien ha logrado ese tipo de meditación, se encuentra en armonía con toda vida, desde el átomo hasta el infinito." “En la infancia, cuando aun está libre la persona, es cuando tiene compasión de ella Nuestro Señor y le da sus dones. Y es en la infancia, en la edad de la pureza, cuando se merece una buena muerte. “Por eso dicen los viejos que los niñitos, los chicos y las chicas, son los amigos queridos de Señor de la Cercana Compañía, y viven a su lado, y junto a él se alegran, y Él es su amigo. “Por eso los sabios espirituales, los Merecidos, los ayunadores, tienen mucha confianza en los niñitos, pues, en verdad, son de corazón bueno, sin mezcla, limpios, atentos, perfectos. Se dice que por ellos permanece la tierra, y ellos son nuestra paz." “En la infancia, cuando aun está libre la persona, es cuando tiene compasión de ella Nuestro Señor y le da sus dones. Y es en la infancia, en la edad de la pureza, cuando se merece una buena muerte." Este verso recoge una creencia prehispánica: nuestro futuro es producto del merecimiento. Sin embargo, si esto fuera una regla absoluta, los niños recién nacidos no tendrían futuro, porque ellos no han merecido nada por su propio esfuerzo. Aquí se revela la magnanimidad de los voceros de Ketsalkoatl, quienes han legado al mundo, por puro altruismo, todos sus conocimientos y realizaciones. El estado de pureza asociado a la infancia, muestra que en estas creencias no hay idea de un pecado original. Uno nace con todo lo necesario para tener "una buena muerte", es decir, una muerte que sirva al propósito cósmico del engrandecimiento de la conciencia, a través de la proyección del nagual. De uno depende conservar este don natal o disiparlo. “Por eso dicen los viejos que los niñitos son los amigos queridos de Señor de la Cercana Compañía, viven a su lado y junto a él se alegran." Aquí hay un juego de palabras entre el nombre de la divinidad, Tloke Nawake, y el predicado de la oración, ya que Tlok significa "al lado de", y Nawak es "junto a". Tal como afirma el verso, los niños pequeños entienden muy bien qué significa el nombre de Tloke Nawake, a nosotros se nos hace más difícil. Por supuesto, se refiere al estado fluido de la conciencia, que los pequeños aun no han fijado con creencias sobre el mundo. La deidad tolteca es ese estado del que parte todo, implícito en todo, sin significado ni sentido fuera de su propia existencia, y que por sí mismo "vive y se alegra", ya que no es un estado de tristeza. "Se dice que por ellos permanece la tierra y ellos son nuestra paz." Aquí hay otro juego de palabras entre los términos niño, permanencia o estabilidad, y paz. La voz para "niño", Piltsin, era también empleada para decir "santo", en particular se aplicaba a los profetas, como en el caso de Topiltsin, "nuestro niño". Los santos se caracterizaban por su imperturbable estado de paz, asociado al animal que sostiene al universo, el Sipaktli o "dragón" (por ello el emblema de los meditantes era un casco de cabeza de dragón o algún otro atributo de este animal). Por supuesto, la razón de este título era que los meditantes procuraban alcanzar un estado de inocencia y gozo semejante al de los niños. En la sociedad prehispánica, los niños eran muy respetados y servían de modelo. De ahí que se les hablara con el reverencial Tsin. “El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa. “Un tolteca todo lo saca de su corazón; es abundante, múltiple, inquieto, hábil, capaz; a sí mismo se adiestra, dialogando con su corazón, encuentra respuestas dentro de sí. Obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, como un artista; compone lo defectuoso y hace convenir lo disperso; por él las cosas ajustan. “En cambio, el falso tolteca obra al azar, es una burla a la gente; opaca las cosas, les pasa por encima y las hace sin cuidado; en lugar de crear, imita; defrauda a los demás y es un ladrón. “De este modo os convertiréis en tolteca: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Sed toltecas: hombres de experiencia propia." “El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa." He aquí una definición clásica, aparece en los wewetla'tolis del Códice Matritense. Ante todo, define al individuo como alguien que está tan claro como una antorcha. La iluminación es consecuencia directa de arreglar la vida, ahorrar la energía y encontrar nuestro centro. Entonces, a donde quiera que miras, ves luz. En segundo término, define la relación social. El tolteca es alguien que, gracias a su claridad, ayuda a otros a tomar "rostro y corazón". No es posible ser una antorcha y no dar luz. Luego, el desarrollo individual y el social van de la mano. En la metáfora anterior, el rostro se refiere a la forma de proceder en la vida y el corazón a los motivos. Motivo correcto y forma correcta son los elementos de la evolución, y los medios para conseguirlo, detenerse y observar, esto es, romper los enlaces mecánicos de la mente. “De este modo os convertiréis en tolteca: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Sed toltecas: hombres de experiencia propia." Otro principio cardinal, que tiene tremendas implicaciones. Generalmente, nuestros juicios sobre el mundo están basados en la inexperiencia. Un ejemplo: en casi todos los países de la tierra la ley prohíbe el uso de plantas de poder. Por definición, los jueces son personas que no infringen la ley, de modo que se supone que no conozcan los efectos subjetivos de ese uso. Luego, están moralmente incapacitados para juzgar al respecto. La toltequidad no te dice que lo pruebes todo, pero sí que atengas a lo que has probado. "Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón". Esta frase alude a Ishtli Yollotl, "cara y corazón", metáfora de nuestra totalidad. El texto original combina ambos vocablos con la partícula Te, que indica "hacia el ser humano". No significa que un tolteca se sienta maestro profesional, sino que toma conciencia de su responsabilidad social al comprender que, en tanto usemos una lengua, ropas, casas y medios de transporte colectivos, no somos estrictamente individuales. El movimiento del punto de encaje de uno solo afecta la estabilidad del PE de la Tira. Entre nosotros, el chamanismo o nagualismo es un enfoque extraño y ajeno a los aspectos esenciales de nuestra cultura. Pero en el antiguo México no era así. Si abres el diccionario nawatl, verás que la raíz Nawal forma un centenar de palabras de uso común, relativas a la enseñanza, la iniciación, la filosofía, etc. Esto no significa que las técnicas de los naguales estuvieran al alcance de cualquiera, sino de cualquiera que demostrara el merecimiento apropiado. El desarrollo del individuo en la sociedad prehispánica no fue enfocado a través del Nawallotl, sino de la Toltekayotl, que es un sistema ético y filosófico que presupone una fe (en los principios toltecas y en sus exponentes), un compromiso colectivo y una forma de vida. Lo que se buscaba no era tanto el desarrollo individual como el social, infiriéndose que de este último derivaba el primero. Esto queda ejemplificado en los conceptos prehispánicos de la propiedad, la economía, la política, etc. Por Coatlahui. |
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