| los Huehuetlatollis parte 3 |
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¿Quién nos dio los huehuetlatollis?“Dios es uno. Ketsalkoatl (quetzalcóatl) es su nombre. Nada exige. Sólo serpientes y mariposas (cuerpo y alma), eso le ofreceréis. “Nuestros padres y abuelos nos exhortaron diciendo que él nos creó, él, cuyas criaturas somos, Nuestro Señor Ketsalkoatl (quetzalcóatl) . También creó los cielos, el Sol y la divina tierra. “Así fue, en verdad: por su merecimiento y por su sacrificio, el inventó a los hombres y nos hizo seres humanos. De ese modo llegó a ser la Serpiente Emplumada, el Doble Precioso, Señor y Señora de la dualidad; así transmitió su aliento y su palabra. “Trece son los cielos, múltiples los planos. Allí vive el Dios verdadero, la esencia del Cielo. De allí recibimos la vida nosotros, los Merecidos, de allá cae nuestro destino cuando se escurre un niñito hacia la tierra. “Porque él lo dijo, porque lo ordenó para sí, por eso existimos. No lo olvides ni de día ni de noche; invócale en suspiro, en aflicción." "Dios es Uno": aquí se resume la filosofía tolteca: no hay dos principios en el Universo, sino uno solo, del cual deriva todo. No hay oposiciones realmente antagónicas en este mundo, porque al final, como al principio, todo vuelve a estar unido. "Ketsalkoatl es su nombre": Teotl es un término abstracto, significa "energía". Puesto que los humanos vemos el mundo a través de una personalidad, necesitamos antropomorfizar el mundo para entenderlo. Por ello le ponemos nombres a las cosas, limitándolas a su descripción. La descripción más amplia que concibieron los toltecas se resume en el nombre de Ketsalkoatl (quetzalcóatl). "Nada exige": no se trata de un ser divino con preferencias, sino de un principio espiritual abstracto. "Sólo serpientes y mariposas le ofreceréis": como ya aclaré en la traducción, la serpiente representa al cuerpo físico y la mariposa al "alma", o mejor dicho, a los aspectos no tangibles de nuestro ser: emociones, mente, intuición, voluntad. A pesar de que lo abstracto no pide nada, es nuestro privilegio poderle ofrecer nuestra totalidad a través del desarrollo de un doble, para así poder permanecer a la hora del comparendo mortal. Esto último está implícito en el juego de palabras "serpientes y mariposas", que es otra forma de decir serpientes y quetzales, o Ketsalkoatl (quetzalcóatl). "Él nos creó, Nuestro Señor Ketsalkoatl. También creó los cielos, el Sol y la divina tierra": el término para creación, en este caso, es Senkawa, "evolución". Tiene poco que ver con lo que interpretan los cristianos a través de una lectura superficial de la Biblia. La doctrina tolteca supone que el universo se desarrolla por el poder de Ketsalkoatl, (conjunto de fuerzas cósmicas), quien evoluciona con este. “Por su merecimiento y su sacrificio, él inventó a los hombres y nos hizo seres humanos": la palabra "inventar", Yokoya, expresa uno de los nombres supremos, Moyokoyani, "el que se crea a sí mismo". Por eso a continuación aclara el texto que él nos hizo humanos, ya que él mismo encarnó en la tierra como el principio de trascendencia que mora en el interior de todos nosotros. La vida se entiende, entonces, como un camino de Masewalistli, "merecimiento", por el que la criatura, a través de la facultad divina del sacrificio, se convierte en su propio creador. "De ese modo llegó a ser la Serpiente Emplumada": se reafirma la idea de que Ketsalkoatl, en verdad, no es un dios perfecto en el centro del cielo, sino un principio que evoluciona en nuestro interior. “Trece son los cielos, múltiples los planos": aquí el término "cielo" representa tanto los planos supraconcientes como subconcientes en que tiene lugar nuestra existencia. Los toltecas concebían al mundo como una serie de envolturas, en cada una de las cuales se traslumbran de modo más o menos claro las características de la Divinidad. Era su modo de explicar la existencia de condiciones negativas en el mundo: como un fenómeno de la percepción. Esta totalidad de planos es el Nagual; el plano en el que estamos sujetos por nuestro estado evolutivo, el Tonal. "De allá cae nuestro destino cuando se escurre un niñito hacia la tierra": esta es una de las pocas menciones que tienen los wewes al calendario. El término "destino" es traducción de Tonalli, el signo natal. Indica que los atributos astrológicos no se consideraban producto del nacimiento, sino de la concepción. Claro que, al ocurrir la concepción (no la fecundación) en promedio 260 días antes del nacimiento, entonces el tonalli es uno mismo para ambos eventos. “Porque él lo ordenó para sí, por eso existimos": se refiere a Moyokoyani. Mo significa "para sí", y Yokoya se sustituye por Nawatilli, "ordenar". Nuestra existencia como producto de una orden o sugestión; en otros términos, existimos como individuos en el hacer de la percepción. "No lo olvides ni de día ni de noche": se refiere al ensueño. Términos como politeísmo o monoteísmo se refieren a Dios como un ser autoexistente. Para los prehispánicos, la deidad no era contenido, sino función. La Serpiente Emplumada llega a ser en su propia creación, no fuera de ella. La Toltekayotl tiene tres aspectos que la caracterizan: coherencia, función y carácter evolutivo. Coherencia, porque cada una de sus partes resuena con las demás. Función, porque no existe si no satisface una necesidad - sea intelectual, espiritual o física. Evolución, porque contiene las semillas de su propio desarrollo. El equilibrio entre estos tres, centrado en un Toltekatl o "iniciado", produce el estado de Teowatia o "divinidad" - lo más parecido a un dios personal, si es que tal cosa existe. Por lo tanto, la teología tolteca no se puede definir en términos de mono o politeísmo, sino de un funcionalismo evolutivo. Los 2000 nombres de Ketsalkoatl proceden de la necesidad que tenemos de ponerle nombres a las cosas. Es lo que pasó en el resto de las sociedades del mundo. Sin embargo, mientras que las religiones de la herencia judaica erigieron el nombre en ídolo, las del Extremo Oriente y Mesoamérica no olvidaron que el nombre es un símbolo, y que no necesariamente tiene que aludir a una cosa en sí. Ometeotl es un término abstracto, algo así como "dialéctica". Ketsalkoatl es su aspecto personal, y por lo tanto, el hombre. Ometeotl no tenía altares o templos; habría parecido ridículo. El santuario que le hizo Nezahualcoyotl era más bien un monumento filosófico que religioso. "Nada exige" significa que no hay condiciones en el espíritu. Las condiciones - leyes de causa y efecto - son pertinentes a la materia. Si no exige, ni castiga ni recompensa. Sólo se puede hacer contacto con este estado de conciencia cuando uno desecha la psicosis del vendedor de tacos y se atreve a sostener una relación no interesada con el espíritu, que en este caso se revela como no personal. El doble es el ser real que lucha por expresarse a través del vehículo físico. El desarrollo del doble en realidad es la domesticación del vehículo para que no se asuste demasiado, ya que el susto bloquea la memoria y nos fragmenta. Entre Ometeotl y Ketsalkoatl existe la misma distinción que entre los conceptos occidentales de Dialéctica y Cristo. El primero es una abstracción, el segundo una divinidad concreta. Si en nuestra cultura no hubiera una separación entre ciencia y religión. ¿Qué nombre le daríamos al Supremo? Campo Unificado de Energía. Esa es la abstracción máxima que podemos concebir. Al describirlo de esta forma, comprenderíamos que el Supremo no es una persona, sino un estado del ser. La forma personal de ese estado son los Cristos y Budas de todos los pueblos. Así ocurrió con los toltecas. Ometeotl se consideraba como la suma de todas las leyes que sostienen la creación, y Ketsalkoatl su manifestación humana. Esta interpretación aparece en las fuentes: “Los indios comúnmente sienten y confiesan un Supremo Hacedor de todo... aunque es cosa que mucho me ha maravillado que no tuviesen vocablo propio para nombrar a Dios.” (Joseph Acosta, Historia Natural y Moral de las Indias V.3) “Pues les repugnaba que lo que nunca fue hombre ni estuvo revestido de carne obtuviese distinción divina.” (Hernández, Historia de las indias) “Este dios (Ometeotl) dicen que hizo el mundo, y sólo a este pintan con corona, como señor sobre todos, y nunca le hacían sacrificios. Todos los demás (dioses) fueron hombres en sus tiempos.” (Códice Telleriano) Por Coatlahui |
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